El caso del socio. A menudo el socio director no reserva porque quiere consultar el hueco con su socio antes de elegir hora.
Si no le llamas en ese momento, lo olvida, no lo habla, y acaba reservando en el embudo de otro proveedor que sí llamó.
Lo que hace el closer desde que un despacho deja sus datos hasta que se sienta en la auditoría de captación. Dos llamadas, dos guiones, un solo objetivo: que se presente.
No mandamos el enlace y esperamos a que reserve.
El despacho no se presenta a una reunión. Se presenta a una persona que ya entiende su caso.
Cuando le llamas, eres una persona real, de una empresa real, que entiende su despacho. Y eso cambia qué prioriza en su semana.
En cuanto deja sus datos, su feed se llena de ofertas parecidas. No controlamos lo que ve. Controlamos quién le llama primero.
Si hablas como quien evalúa si un despacho encaja en el canal, te trata como tal. Desde ahí la reunión se cierra sola.
Si somos el primer contacto real, aunque hable con otros proveedores después, esperará a hablar con nosotros para comparar.
Una conversación sí. El despacho solo quiere saber que no va a perder 30 minutos con quien no toca.
No reservar no es un no. Es no saber qué ha pasado. La llamada decide si el lead vale, no tú.
Cada llamada va a GHL y a la hoja de KPI en el momento. Así se ve semana a semana cómo sube la asistencia.
El caso del socio. A menudo el socio director no reserva porque quiere consultar el hueco con su socio antes de elegir hora.
Si no le llamas en ese momento, lo olvida, no lo habla, y acaba reservando en el embudo de otro proveedor que sí llamó.
No decides tú si el lead merece la llamada. La llamada decide.
El sistema empuja por email y WhatsApp de forma automática. Tú empujas con la voz. Las dos cosas pasan a la vez y ninguna sustituye a la otra.
El reloj arranca con la notificación, no cuando te viene bien. Ten el formulario del lead abierto delante antes de marcar.
Guion: llamada de agenda.
Te llega a tu móvil con su número y el enlace para llamarle. El sistema le envía el empuje automático y esperas la reserva.
Sin reserva, pulsas el enlace de la notificación y llamas. Calendario abierto delante.
Mensaje de texto y, justo después, audio de 30 a 40 segundos.
Otro número. Muchos no cogen uno que ya ha llamado dos veces.
Una llamada. Si contesta, mismo guion.
Si no hay respuesta, WhatsApp de cierre digno. Después, a nutrición.
Guion: llamada de preparación.
En cuanto te llega la notificación de reserva por WhatsApp, pulsas el enlace y llamas. Su formulario abierto delante.
Texto corto con la fecha y el motivo de la llamada.
Mismo guion. Una confirmación de palabra vale más que diez recordatorios.
Con su nombre, su despacho y la pregunta diagnóstica.
24 h, 3 h y 15 min antes. No los dupliques a mano.
Fecha, plataforma y las dos cifras que debe traer.
Doble llamada: llamas, cuelgas al saltar el buzón y vuelves a llamar al momento. La segunda llamada seguida le dice que no es publicidad, sino alguien que le busca a él.
Introduce lo que el despacho respondió en el formulario. El guion, los WhatsApp, el audio y la nota de CRM se reescriben con sus datos. Lo que falte queda marcado en ámbar.
Respuestas cortas, sin justificarte. Reconoces, reencuadras y vuelves a la agenda. Una objeción no se discute: se resuelve o se agenda.
Antes de la siguiente llamada, no al final del día. Un dato apuntado en caliente vale el doble que uno reconstruido.
El 90 % es el objetivo del protocolo, no un dato histórico. El resto de referencias se fija con los datos de las primeras semanas.
Tres herramientas. Sin ellas, los 5 minutos son imposibles.
Por aquí te llega cada lead con su número y el enlace para llamarle desde el móvil. Con foto, nombre CAPTIA y descripción profesional.
Siempre delante en cada llamada. En la llamada de agenda reservas mientras habla, sin buscar huecos en directo.
GoHighLevel o Lead Distro, con la ficha del lead y sus respuestas del formulario abiertas antes de marcar.